La invasión a Polonia fue anunciada días antes por Adolf Hitler en un discurso
brindado a la cúpula del ejército alemán en la que ponía en claro sus propósitos:
“Aniquilación de Polonia en primer término [...] No tengáis piedad. Actuad con brutalidad”.
Los esfuerzos diplomáticos no consiguieron frenar sus intenciones, la invasión era inevitable.El 31 de agosto de 1939, en una maniobra “propagandística”, hombres de las SS atentaron contra una radio alemana cercana a la frontera, generando así un pretexto para “justificar” el ataque.
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